La aplicación de la NCh2369 en la Región de Los Lagos exige un conocimiento detallado de la respuesta sísmica de los suelos volcánicos. En Osorno, los depósitos de trumao y cenizas presentan una alta sensibilidad a la humedad y al remoldeo, lo que condiciona directamente el comportamiento de un sistema de anclaje. No basta con calcular la carga última; hay que verificar la fluencia a largo plazo en estos materiales. Un ensayo CPT permite identificar la estratigrafía real y la resistencia no drenada del trumao sin alterar la muestra, dato clave para definir la longitud del bulbo. Complementamos esta evaluación con una microzonificación sísmica cuando la obra se ubica sobre la terraza fluvial del Rahue, donde la amplificación de ondas puede modificar las solicitaciones sobre la estructura de contención. El equipo técnico integra estos datos para garantizar que el diseño del anclaje activo o pasivo cumpla con los estados límite de servicio y último exigidos por la normativa vigente.
En suelos trumao de Osorno, el diseño del bulbo de anclaje exige verificar la fluencia y la adherencia química a largo plazo, no solo la resistencia al arrancamiento.



