Una constructora inició movimiento de tierras en el sector de Francke y a los dos días de lluvia el acceso se convirtió en un pantano intransitable. El suelo fino de Osorno, conocido regionalmente como trumao, cambia de consistencia radicalmente con el agua. El contratista nos trajo una muestra alterada y en 24 horas teníamos los límites de Atterberg listos: límite líquido alto, plasticidad media. Con ese dato recalcularon la estabilidad del corte y ajustaron las pendientes. La clasificación de suelos finos en esta ciudad no es teórica: es una decisión operativa que evita sobrecostos y detenciones de obra. Nuestro laboratorio procesa muestras de toda la cuenca del Rahue, desde viviendas unifamiliares hasta proyectos de infraestructura vial. Para complementar la caracterización en perfiles más profundos, combinamos el ensayo con la granulometría por lavado cuando aparecen lentes de arena intercalados.
El índice de plasticidad define si un suelo trumao de Osorno servirá como material de relleno o requerirá estabilización con cal.



