Osorno está a solo 100 km de la zona de subducción que en 1960 generó el terremoto más potente registrado. La ciudad crece sobre depósitos fluviales del Rahue y suelos volcánicos con napas altas. No evaluar la licuefacción en estas condiciones es un riesgo técnico innecesario. El análisis de licuefacción de suelos cuantifica la presión de poros y la pérdida de resistencia cíclica. Aplicamos correlaciones SPT y CPT bajo el marco NCEER (Youd & Idriss, 2001). El resultado entrega el potencial de licuefacción y los asentamientos esperados. Para proyectos en el borde del río o en el centro antiguo, se requiere este estudio antes de definir la cimentación. Complementamos el perfil geotécnico con un ensayo MASW para obtener la velocidad de onda de corte Vs30 y clasificar el sitio según NCh 433.
Un suelo saturado bajo sismo puede perder toda su resistencia en segundos. El análisis de licuefacción predice ese escenario antes de construir.



